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lunes, 8 de diciembre de 2014

REENCUENTRO

Déjame que te cuente...


Una tarde fui al teatro con una amiga a ver a una actriz, antaño compañera de instituto, con la que contacto se había diluido con la edad, pero era imposible olvidar.
Actuaba con la Compañía Nacional Teatro Clásico. Compramos las entradas y disfrutamos de su actuación magistral.
A la salida, la esperamos con la timidez de no ser reconocida por los 30 años de más y muchas arrugas encima.

Cuando salió se dirigió a nosotras y me dijo: "Has vuelto".
Asombrada, ya que era la primera vez que iba, le pregunté azorada:"¿Sabes quién soy?"
"Claro, Mar Olayo. Sabía que volverías a mi vida", contestó.
"Yo estoy aquí, gracias a ti. Sabía que te volvería a ver". Me comentó con mirada tierna.

Entonces recordamos su deseo de ser actriz y las tardes de teatro que pasamos con amigos del gremio que conocía y que la vida se los ha tragado en el olvido.
Rememoramos esa coreografía de la silla de "Cabaret" que, con adolescente osadía, b"de ir cogidas de la mano", ante los compañeros del instituto, ignorando comentarios. No nos importaba quiénes o cómo nos miraran, simplemente disfrutábamos del momento.

Las críticas... Según de quien vengan serán escuchadas. Las críticas constructivas, son bien recibidas.
Al despedirnos, me agradeció el apoyo que sintió en nuestra amistad para tomar una valiente decisión: "ser actriz".
No puedo olvidar esa reveladora tarde.



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