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lunes, 8 de diciembre de 2014

EL ANILLO

Déjame que te cuente...

Recién llegados al hotel Santa Catalina de Las Palmas, nos hicieron esperar durante media hora para darnos las habitaciones que correspondían a la tripulación. Para no dormirme en el sofá de agotamiento aéreo, me dispuse a pasear por el hotel y disfrutar de su belleza.
Mirando un escaparate, me llamó la atención un anillo de cristal rosa de swarovski que me enamoró, ante mi sorpresa, ya que no me suelo fijar en joyas o bisutería, aunque reconozco su valor artístico.
Nos llamaron de recepción y me olvidé de esa obra de arte que parecía de cuento de hadas.
Al día siguiente, a mi llegada a casa, tomé un tren a Zamora donde mi novio me esperaba para pasar unos días de conectados del mundo.
Me recibió en la estación con la alegría de los enamorados,y tras besos y abrazos de bienvenida, sacó un pequeño obsequio de su bolsillo.
Cuando lo abrí no daba crédito. No podía articular palabra. Él, desconcertado, me preguntó y entonces le expliqué. Era el mismo anillo del que me había enamorado la noche anterior y del que no había hablado con nadie.
Ese día conquistó mi corazón y mi alma.
¿Casualidad?, ¿Causalidad? ¿Cuento de hadas?







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