viernes, 26 de diciembre de 2014

CUANDO NO SE PUEDE DORMIR...

Déjame que te cuente...

En un descanso del trabajo donde era imposible conciliar el sueño, comencé a pensar en los escritores solidarios de CINCO PALABRAS y su gran labor  para hacer este sueño realidad. Me vino a la cabeza la letra con la que decidí hacer una canción como regalo de agradecimiento a ellos y a los que siguen este blog solidario. 

Escribí las palabras que me venían a la mente con la intención de encontrar una melodía para ellas. Entonces pensé en mi hermano pianista y compositor. Estaba segura de que él estaría dispuesto a poner música a mi letra, porque me apoya incondicionalmete en este viaje literario-solidario. Sin más le mandé mi propuesta esperando que le gustara. 
A los minutos tenía su contestación. A las horas tenía la música. A los días estaba el video editado. 

No soy profesional del canto, ni de edición de vídeos. No soy letrista, ni publicista.  
Solo una enamorada del arte y la creatividad que con todo lo que realiza pretende dar a conocer este proyecto solidario donde ayudamos a través de nuestro arte, en la medida que podemos, a hacer un mundo más bello. 

Gracias a todos los que seguís a CINCO PALABRAS. 


lunes, 15 de diciembre de 2014

EL PRIMER BESO (segunda parte)


Déjame que te cuente...

No. No fue en el parque.
"Lo bueno se hace esperar" decía mi madre. La ansiedad de que ocurra lo deseado te impide, a veces, disfrutar de otros hermosos momentos. No obstante esperé. No por falta de ganas sino por timidez adolescente. 
Al viernes siguiente asistí a una fiesta en casa de uno de los amigos de la pandilla. 
Esas fiestas donde nos comportábamos  como adultos maduros con cuerpos de niños, fumando cigarros que sabían a rayos y que a la tercera calada te mareaban, y bebiendo el poco alcohol que el cuerpo toleraba, pues si te pasabas de "cubatas" acababas abrazando el inodoro. 

Mi inexperiencia me hacía ser cauta, además detestaba el alcohol, de manera que me pasé la fiesta bailando, que era con lo que más disfrutaba. 
Tras animadas canciones como "Stay" de Jackson Brown, "September", "Boogie wonderland" de E.W.& F "Hold the line" , "Africa" de Toto entre otros grandes, vinieron las versiones lentas. 
La primera canción que sonó fue la inolvidable "You are the sun shine of My life"

Entonces sentí su mano sobre mi hombro, ¿quieres bailar conmigo? 
Qué pregunta, deseaba bailar con él, me moría por bailar con él. 
Con una sonrisa digna, aprendida genéticamente, entiendo, pues era demasiado pequeña para saber ocultar emociones conscientemente, le respondí que sí. 

Cuando rodeó mi cintura con sus brazos supe lo que significaba "estremecerse" y como si de un tándem se tratara, nos  movimos al ritmo sensual de Steve Wonder obviando la letra que no entendía, concentrándome de lleno en su respiración acariciando mi oído, su mejilla rozando la mía, el olor de su piel invadiendo mi piel, su cuerpo pegado a mi cuerpo. 

Lentamente fue deslizando su cara sobre la mía, hasta que nuestros labios coincidieron. Despacio. Muy despacio. 


No olvidaré ese beso. 
Allí en el cielo donde habitas, hoy te dedico esta canción. 
"You are the sun shine of My life"
Cuando yo vaya la volveremos a bailar. 



  

EL PRIMER BESO (segunda parte)


Déjame que te cuente...

No. No fue en el parque.
"Lo bueno se hace esperar" decía mi madre. La ansiedad de que ocurra lo deseado te impide, a veces, disfrutar de otros hermosos momentos. No obstante esperé. No por falta de ganas sino por timidez adolescente. 
Al viernes siguiente asistí a una fiesta en casa de uno de los amigos de la pandilla. 
Esas fiestas donde nos comportábamos  como adultos maduros con cuerpos de niños, fumando cigarros que sabían a rayos y que a la tercera calada te mareaban, y bebiendo el poco alcohol que el cuerpo toleraba, pues si te pasabas de "cubatas" acababas abrazando el inodoro. 

Mi inexperiencia me hacía ser cauta, además detestaba el alcohol, de manera que me pasé la fiesta bailando, que era con lo que más disfrutaba. 
Tras animadas canciones como "Stay" de Jackson Brown, "September", "Boogie wonderland" de E.W.& F "Hold the line" , "Africa" de Toto entre otros grandes, vinieron las versiones lentas. 
La primera canción que sonó fue la inolvidable "You are the sun shine of My life"

Entonces sentí su mano sobre mi hombro, ¿quieres bailar conmigo? 
Qué pregunta, deseaba bailar con él, me moría por bailar con él. 
Con una sonrisa digna, aprendida genéticamente, entiendo, pues era demasiado pequeña para saber ocultar emociones conscientemente, le respondí que sí. 

Cuando rodeó mi cintura con sus brazos supe lo que significaba "estremecerse" y como si de un tándem se tratara, nos  movimos al ritmo sensual de Steve Wonder obviando la letra que no entendía, concentrándome de lleno en su respiración acariciando mi oído, su mejilla rozando la mía, el olor de su piel invadiendo mi piel, su cuerpo pegado a mi cuerpo. 

Lentamente fue deslizando su cara sobre la mía, hasta que nuestros labios coincidieron. Despacio. Muy despacio. 


No olvidaré ese beso. 
Allí en el cielo donde habitas, hoy te dedico esta canción. 
"You are the sun shine of My life"
Cuando yo vaya la volveremos a bailar. 



  

EL PRIMER BESO (segunda parte)


Déjame que te cuente...

No. No fue en el parque.
"Lo bueno se hace esperar" decía mi madre. La ansiedad de que ocurra lo deseado te impide, a veces, disfrutar de otros hermosos momentos. No obstante esperé. No por falta de ganas sino por timidez adolescente. 
Al viernes siguiente asistí a una fiesta en casa de uno de los amigos de la pandilla. 
Esas fiestas donde nos comportábamos  como adultos maduros con cuerpos de niños, fumando cigarros que sabían a rayos y que a la tercera calada te mareaban, y bebiendo el poco alcohol que el cuerpo toleraba, pues si te pasabas de "cubatas" acababas abrazando el inodoro. 

Mi inexperiencia me hacía ser cauta, además detestaba el alcohol, de manera que me pasé la fiesta bailando, que era con lo que más disfrutaba. 
Tras animadas canciones como "Stay" de Jackson Brown, "September", "Boogie wonderland" de E.W.& F "Hold the line" , "Africa" de Toto entre otros grandes, vinieron las versiones lentas. 
La primera canción que sonó fue la inolvidable "You are the sun shine of My life"

Entonces sentí su mano sobre mi hombro, ¿quieres bailar conmigo? 
Qué pregunta, deseaba bailar con él, me moría por bailar con él. 
Con una sonrisa digna, aprendida genéticamente, entiendo, pues era demasiado pequeña para saber ocultar emociones conscientemente, le respondí que sí. 

Cuando rodeó mi cintura con sus brazos supe lo que significaba "estremecerse" y como si de un tándem se tratara, nos  movimos al ritmo sensual de Steve Wonder obviando la letra que no entendía, concentrándome de lleno en su respiración acariciando mi oído, su mejilla rozando la mía, el olor de su piel invadiendo mi piel, su cuerpo pegado a mi cuerpo. 

Lentamente fue deslizando su cara sobre la mía, hasta que nuestros labios coincidieron. Despacio. Muy despacio. 


No olvidaré ese beso. 
Allí en el cielo donde habitas, hoy te dedico esta canción. 
"You are the sun shine of My life"
Cuando yo vaya la volveremos a bailar. 



  

EL PRIMER BESO (segunda parte)


Déjame que te cuente...

No. No fue en el parque.
"Lo bueno se hace esperar" decía mi madre. La ansiedad de que ocurra lo deseado te impide, a veces, disfrutar de otros hermosos momentos. No obstante esperé. No por falta de ganas sino por timidez adolescente. 
Al viernes siguiente asistí a una fiesta en casa de uno de los amigos de la pandilla. 
Esas fiestas donde nos comportábamos  como adultos maduros con cuerpos de niños, fumando cigarros que sabían a rayos y que a la tercera calada te mareaban, y bebiendo el poco alcohol que el cuerpo toleraba, pues si te pasabas de "cubatas" acababas abrazando el inodoro. 

Mi inexperiencia me hacía ser cauta, además detestaba el alcohol, de manera que me pasé la fiesta bailando, que era con lo que más disfrutaba. 
Tras animadas canciones como "Stay" de Jackson Brown, "September", "Boogie wonderland" de E.W.& F "Hold the line" , "Africa" de Toto entre otros grandes, vinieron las versiones lentas. 
La primera canción que sonó fue la inolvidable "You are the sun shine of My life"

Entonces sentí su mano sobre mi hombro, ¿quieres bailar conmigo? 
Qué pregunta, deseaba bailar con él, me moría por bailar con él. 
Con una sonrisa digna, aprendida genéticamente, entiendo, pues era demasiado pequeña para saber ocultar emociones conscientemente, le respondí que sí. 

Cuando rodeó mi cintura con sus brazos supe lo que significaba "estremecerse" y como si de un tándem se tratara, nos  movimos al ritmo sensual de Steve Wonder obviando la letra que no entendía, concentrándome de lleno en su respiración acariciando mi oído, su mejilla rozando la mía, el olor de su piel invadiendo mi piel, su cuerpo pegado a mi cuerpo. 

Lentamente fue deslizando su cara sobre la mía, hasta que nuestros labios coincidieron. Despacio. Muy despacio. 


No olvidaré ese beso. 
Allí en el cielo donde habitas, hoy te dedico esta canción. 
"You are the sun shine of My life"
Cuando yo vaya la volveremos a bailar. 



  

lunes, 8 de diciembre de 2014

REYES A CABALLOS

Déjame que te cuente...

Estaba con fiebre en la cama por una anginas infantiles que te castigaban sin jugar con bolas de nieve. 
Mi madre me acarició la cara y me dijo con su hermosa sonrisa: "Mira por la ventana, gordi"
Me asomé y me pareció que vivía un cuento fantástico. ¡Bajaban por la cuesta los Tres Reyes Magos!  Me froté los ojos para verlos mejor. Si eran ellos, pero... ¡Cabalgaban sobre caballos!  
Mi madre me explicó que en El Encinar del Alberche los camellos habrían pasado mucho frío y sus Majestades prefirieron montar en caballos acostumbrados a nuestra tierras. 
En el instante que los perdí de vista sonó la puerta. Agarrada con temor a la mano de mi madre, abrimos muy despacio. 
¿Pequeña, tú eres Marimar, verdad? - Me escondí temblando tras las piernas maternas - Ven conmigo, no temas. Tengo algo para ti. 
No había quien me moviera.
Entonces Melchor y Gaspar se acercaron con un paquete casi tan grande como yo. 
Esto es para ti por haber sido una niña buena. 

Ahí estaba, el mejor y más Real de los regalos: Mi primer piano. 

No me atreví a besarles, ni pude articular palabra alguna. 

Hoy os mando todos los besos que quepan en vuestros sacos. 
Gracias, Melchor, Gaspar y Baltasar. Siempre os llevaré en mi corazón.



PRIMER BESO

Déjame que te cuente...

Con tan solo catorce años el amor llamó a mi puerta. 
No lo reconocí como PRIMER AMOR, pues no se puede reconocer lo que no se conoce. Solo sabía que cada vez que me miraba a los ojos me ruborizaba y cuando me cogía de la mano sentía que andaba sobre nubes y volaba de felicidad 

Como era de esperar, después de muchos paseos "flotantes", llegó el día que intentó besarme en la parada del autobús. 
Dí gracias al cielo por ver aparecer el enorme vehículo y subí despavorida, evitando con bromas y prisas sus labios carnosos. 

Cuando llegué a casa le pedí a mi hermana, con mucha vergüenza y convencida de que me se reiría de mí, que me enseñara a besar en la boca. Ella, con la naturalidad de una adolescente con novio de esos de toda la vida, tomó su mano y se la colocó en la boca besándola con ternura. No parecía muy complicado. 

Al viernes siguiente después de clase, camino al parque donde habíamos quedado toda la pandilla, recorrí toda la avenida besando el dorso de mi mano practicando el beso más romántico...