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martes, 5 de mayo de 2015

MANUELA

¿Casualidad o causalidad?

MANUELA
No es un nombre demasiado común. No me suelo encontrar "Manuelas" por el trabajo, ni por la calle ni entre las personas que voy conociendo. 
Mi madre se llamaba Manuela. Todos lo sabéis porque se me ha llenado la boca de amor hablando de ella por Facebook y siempre. Ella era una enamorada de la lectura y de las flores. Leía todo lo que le caía en las manos y su balcón fue premiado por el Ayuntamiento de Madrid. 

El 23, día del Libro, un día antes de la representación de la obra de teatro "Mientras tanto...", realicé una sesión de cuenta cuentos a petición de la biblioteca del mismo Centro Cívico, con el cuento "Las Palabras Mágicas de Cheles". Allí estaba Mariló, bibliotecaria, y con ella Manuela, una mujer  de mirada tierna, que la acompaña en su excelente labor. 

Entraron los niños. Entre ellos estaba una tímida Manuela que conocí hace poco. Una niña discreta, con una medio sonrisa dulce y unos ojos que lo dicen todo. 
Me miraba  disfrutando de la magia de las palabras de Cheles. 
Me miraba esperando que la reconociera.
Dos Manuelas juntas entre libros, magia y Cheles. 

Al día siguiente, al acabar la función y recibir los ramos de flores, dediqué a Manuela, mi madre, las flores y la ovación del público. 

"Va por ti, Manuela. Sé que me cuidáis desde arriba"


















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